"¿Limpiar la ducha? Sí, luego lo hago".
Esta es la respuesta que cada día nos damos para no dedicarnos a esas actividades aburridas y cansadas que sin embargo de vez en cuando es necesario hacer, ¡como la limpieza de la ducha!
Pocos pasos y finalmente podréis decir "¡Lo hice!" y hacer que vuestra ducha siempre se vea nueva.
CÓMO LIMPIAR (TODA) LA DUCHA
Eliminar el sarro y los residuos de jabón
El sarro es el enemigo número 1 de todo lo que tiene que ver con el agua, como la ducha.
Existen numerosos productos antical de origen natural que eliminan el carbonato de calcio que se forma en las paredes y en el cabezal de la ducha. Os sugerimos uno que hará que la operación antical sea rápida y natural:
Para la limpieza estándar del plato de ducha os sugerimos en su lugar (¡no necesita aclarado así que es un trabajo menos que hacer!) y el que ayuda a eliminar el halo de sarro que se forma regularmente en las paredes de cristal de la mampara de ducha, creando una película que facilita el deslizamiento del agua y ayudando a retrasar la formación de sarro.
Aclarad las paredes y el plato con agua; una ducha manual es perfecta para esta operación. Pulverizad el producto en todas las superficies que necesitan una limpieza antical, dejadlo actuar, aclarad abundantemente y secad con un paño suave que no deje residuos.
Sugerencia: ¡equipaos con un limpiacristales! Os ayudará a limpiar más fácilmente las manchas de agua que se forman en las paredes y las hará relucientes
Limpiar el cabezal
A menudo, debido a la formación de sarro, el cabezal de la ducha presenta los agujeritos obturados y, inevitablemente, el agua cuesta trabajo que salga.
El método casero en este caso es funcional y no daña vuestro cabezal: sumergidlo en agua caliente y vinagre durante una hora y luego aclarad abundantemente.
Si al final de esta operación algún agujero seguirá cerrado, ayudaos con una aguja para abrirlo.
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Desatascar el drenaje
¿Cuánto material se acumula en el drenaje? Una cantidad considerable, pero existe una solución también para esto.
Abre una percha de metal o utiliza un objeto delgado y largo, como una aguja de ganchillo. Destornilla el tapón del drenaje o simplemente inserta la herramienta en la rejilla, según el modelo de ducha instalado en el baño. Extrae los cabellos y los residuos que obstruyen el drenaje y deséchalo; continúa de esta manera hasta que el drenaje vuelva a funcionar perfectamente.
Consejo: realiza este trabajo con frecuencia semanal para evitar que el tubo se obstruya
Vierte un producto desatascador. Puedes optar por una solución comercial u preparar una casera diluyendo 60 ml de amoníaco en un litro de agua hirviendo (¡atención! El amoníaco suele ser corrosivo, por lo que te recomendamos evitarlo en la medida de lo posible. Es mejor utilizar productos específicos).
Vierte el líquido en el drenaje para disolver cualquier obstrucción residual.
Consejo: Usa el desatascador una vez al mes para evitar obstrucciones graves.
Enjuaga con agua muy caliente. Abre el grifo y deja que el agua caliente fluya hacia el drenaje; si refluye hacia arriba, repite los pasos anteriores para eliminar la obstrucción.
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